A Sangre Fría (Capote, Truman)

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Título: A Sangre Fría.

Autor: Truman Capote.

Editorial: Anagrama

Número de páginas: 440

Valoración: ♥♥♥♥♥ ¿puedo poner seis?


Sinopsis de la editorial:

 

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El 15 de noviembre de 1959, en un pueblecito de Kansas, los cuatro miembros de la familia Clutter fueron salvajemente asesinados en su casa. Los crímenes eran, aparentemente, inmotivados, y no se encontraron claves que permitieran identificar a los asesinos. Cinco años después, Dick Hickcock y Perry Smith fueron ahorcados como culpables de las muertes. A partir de estos hechos, y tras realizar largas y minuciosas investigaciones con los protagonistas reales de la historia, Truman Capote dio un vuelco a su carrera de narrador y escribió “A sangre fría”, la novela que le consagró definitivamente como uno de los grandes de la literatura norteamericana del siglo xx. Capote sigue paso a paso la vida del pequeño pueblecito, esboza retratos de los que serían víctimas de una muerte tan espantosa como insospechada, acompaña a la policía en las pesquisas que condujeron al descubrimiento y detención de Hickcock y Smith y, sobre todo, se concentra en los dos criminales psicópatas hasta construir dos personajes perfectamente perfilados, a los que el lector llegará a conocer íntimamente. “A sangre fría”, que fue bautizada, pionera y provocativamente, por Capote como una «non fiction novel», es un libro estremecedor que, desde la fecha misma de su publicación, se convirtió en un clásico.

 


Opinión:

He devorado ‘A Sangre Fría’ en dos días. En parte porque no tengo clase y puedo leer

24/7, y en parte porque la novela es un no parar. Decir que engancha es poco.

Dicho esto, recomiendo encarecidamente el libro. Pero hay algo que hay que saber antes de empezarlo:

Es una historia real.

Nada de lo que narra la novela es ficción. Esto hace que la novela sea fuertecilla, incluso algo morbosa. Narra sin tapujos los acontecimientos del 15 de noviembre de 1959, cuando dos hombres asesinaron a los cuatro miembros de la familia Clutter sin ningún motivo aparente.

Al parecer, según leyó la noticia en el periódico, Truman Capote decidió seguir la investigación. De ahí nació esta obra de Nuevo Periodismo que marco un antes y un después en la literature del siglo XX. Harper Lee, autora de Matar a un ruiseñor, acompañó a Capote en su seguimiento.

Gracias a las grabaciones compradas por Capote, su propia investigación y su acercamiento a todos los implicados – incluidos los asesinos – el autor pudo escribir un relato muy completo de los hechos. A Sangre Fría se publicó en 1966 y fue llevada al cine poco después.

La narración es tan completa, que es difícil creerse que Capote no tomaba notas cuando interrogaba a los implicados. Se dice que el autor memorizaba las entrevistas para luego pasarlas a papel. El resultado es una novela en la que se cita a muchas personas; desde vecinos hasta los propios asesinos. La precisión con la que Capote narra los hechos, sin omitir ningún detalle es impactante, e impresiona mucho.

La novela solo tiene cuatro capítulos. El primero habla de la familia Clutter – las víctimas.

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Herbert Clutter, el padre de familia, muy querido y admirados por los vecinos del Holcomb, en Garden City. Su mujer, Bonnie Clutter, que sufría problemas psicológicos. Nancy Clutter, la hija adolescente. Y Kenyon Clutter, el hermano pequeño.

El primer capítulo está dedicado exclusivamente a la familia y a los amigos de la familia. Capote introdujo este capítulo como telón de fondo, para dar información sobre los Clutter, pero también para conseguir que el lector sintiera empatía por la familia y que sus muertes causaran más impacto.

Conocemos a Nancy, una chica alegra y despreocupada. Es, en muchos sentidos, la chica perfecta; o al menos así la recuerdan en Holcomb. Muy querida por todos, especialmente por su mejor amiga Susan y Bobbie, su novio. El matrimonio Clutter también está descrito en profundidad. Los problemas depresivos aunque intermitentes de Bonnie Clutter son tan importantes como el carácter benevolente de Herbert Clutter. Quizás, el personaje menos explorado es el de Kenyon, el hermano pequeño.

Lo más chocante del primer capítulo es que Capote alterna la descripción de esta familia con el viaje en coche de dos hombres: Dick Hickock y Perry Smith.

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En ningún momento se dice que sean los asesinos, pero desde el primer momento es bastante evidente. Según se van acercando a la ciudad donde viven los Clutter, va aumentando la tensión en el libro. Es una de las razones por las que, una vez que empiezas, es difícil dejar de leer.

El segundo capítulo del libro se centra en el asesinato en sí, completamente a sangre fría y sin motivo aparente. Le siguen las reacciones de los vecinos y conocemos al investigador encargado de llevar el caso. El tercer capítulo narra la investigación y persecución de los dos asesinos, y el cuarto capítulo la espera que precede la pena de muerte.

Todo esto, narrado en tercera persona y de manera completa omnisciente. En ningún momento, Capote no muestra sus ideas políticas ni morales; tampoco empatía hacia los Clutter u odio hacia los asesinos. Escribir una crónica así, de manera imparcial, es lo que hace que la novela sea tan fría y distante como su título:

A Sangre Fría, los asesinos mataron a los Clutter. A Sangre Fría, los americanos dictaron la pena de muerte. Y A Sangre Fría, Capote escribió la crónica.

Por otro lado, recomiendo leer A Sangre Fría en la versión original si sabéis inglés. De verdad, merece mucho la pena cómo el autor traslada los dialectos y expresiones de los americanos de Kansas al libro. La diferencia entre la manera de hablar de los personajes está muy conseguida; incluso el carácter de los distintos implicados se ve reflejado en sus diálogos.

capotesmith.pngTanto es así, que los asesinos terminan pareciendo humanos a los ojos del lector. Esta es una de las razones por las que el libro fue tan aclamado por la crítica – tanto buena como mala – en su momento. Capote hace na verdadera disección del personaje de los asesinos, explorando a conciencia su perfil psicológico y moral. El autor habló personalmente con los asesinos en repetidas ocasiones (véase foto a la izquierda) y siguió los análisis psicológicos de ambos, porque era algo que le llamaba mucho la atención. Así, el último capítulo de la novela se reserva una reflexión ética sobre los criminales y el tema de la pena de muerte.

Llegamos a ver el lado humano de los asesinos, que sólo aumenta la confusión: ¿Cómo pudieron estos dos hombres, aparentemente sanos y racionales, hacer algo así?

 “Antes de que lo amordazara, el señor Clutter me preguntó y ésas fueron sus últimas palabras, quiso saber como estaba su mujer, si estaba bien. Y yo le dije que sí, que muy bien, que estaba a punto de dormirse (…) Y no es que le estuviera tomando el pelo. Yo no quería hacer daño a aquel hombre. A mi me parecía un señor muy bueno, muy cortés. Lo pensé así hasta el momento en que le corté el cuello.”

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En la foto de la izquierda, Capote en el salón de la familia de los Clutter, y abajo, él y Harper Lee llevando a cabo su propia investigación.

 

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Y hasta aquí puedo leer. Si os sentís con ganas (y estómago) para leer A Sangre Fría, adelante. Yo sólo os advierto, de que una vez empecéis, ya no hay vuelta atrás…

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